Amemos el camino de Cristo, que es estrecho pero seguro

 

No busquemos vivir con facilidades ni pretendamos el confort del mundo, sino que amemos a Cristo y Su Cruz.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Infeliz de aquel que ame desmedidamente las comodidades de la vida y se haga rodear de ellas.

Ante cualquier inconveniente se sentirá inseguro y desarmado, porque no se ha acostumbrado a ser paciente. Y, sin embargo, toda la vida del cristiano es “incómoda”, un camino estrecho y lleno de asperezas, una cruz que impone muchas privaciones y requiere de una inmensa paciencia..

Luego, no busquemos vivir con facilidades ni pretendamos el confort del mundo, sino que amemos a Cristo y Su Cruz. Seamos pacientes ante las estrecheces, acostumbrándonos a ellas. “Estoy avezado a todo y en todo: a la saciedad y al hambre; a la abundancia y a la privación” (Filipenses 4, 11), dice el Apóstol.

Infeliz de aquel que ame los abalorios, adornándose el cuerpo con ellos, porque poco podrá esforzarse en ataviarse correctamente el alma, con la fe, el amor, la mansedumbre, la humildad, la verdad y la paciencia.

(Traducido de: Sfântul Ioan din Kronstadt, Viaţa mea în Hristos, Editura Sophia, Bucureşti, 2005, pp. 344-345)