Atendamos la voz de nuestra conciencia

 

No debilites la voz redentora de tu propia conciencia, soslayándola, porque más adelante te arrepentirás de ello, cuando ya nada puedas hacer.

Cada noche, examina la forma en que pasaste el día que termina, y por la mañana analiza la forma en que pasaste la noche, de tal forma que puedas conocer cómo trabaja tu alma.

Si observas una pérdida, intenta enmendarla con cuidado y fortaleza espiritual.

Si notas que has ganado algo, agradécele a Dios, Quien te ayuda de una forma que no puedes ver.

No dejes que tu conciencia te espolee durante mucho tiempo, más bien dale inmediatamente lo que te pide, no sea que te lleve ante el juzgador y este te encierre (Mateo 5, 25).

¿Tu conciencia te llama la atención, para que te concentres nuevamente en tu regla de oraciones? Atiende su petición, y verás que te has librado del peso de ser llevado ante el Juez.

No debilites la voz redentora de tu propia conciencia, soslayándola, porque más adelante te arrepentirás de ello, cuando ya nada puedas hacer.

(Traducido de: Comori duhovnicești din Sfântul Munte Athos, Culese din scrisorile și omiliile Avvei Efrem, Editura Egumenița, p.72)