¿Cómo podemos obtener la Gracia de Dios?

 

Quien pida la Gracia de Dios deberá soportar las tentaciones y aflicciones, sean del modo que sean.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

En verdad, la experiencia se alcanza solamente con el paso del tiempo, pero la Gracia —y por eso recibe ese nombre, porque es un don que depende de Dios— se otorga en función de la fuerza de nuestra fe, de nuestra humildad y buena voluntad. Salomón recibió la Gracia cuando tenía doce años. Lo mismo ocurrió con Daniel. David la recibió cuando pastoreaba los rebaños de su padre. Lo mismo sucedió con todos los (justos) antiguos y los más recientes. Una vez el hombre alcanza el arrepentimiento verdadero, la Gracia viene a él y crece simultáneamente con su devoción. La experiencia requiere de un esfuerzo prolongado.

Ante todo, quien pida la Gracia de Dios deberá soportar las tentaciones y aflicciones, sean del modo que sean. Y si al enfrentar las tentaciones se intranquiliza y demuestra no ser paciente, no sólo no recibirá la Gracia ni ejercitará la virtud, sino que también se hará indigno de cualquier otro don espiritual.

Si el hombre descubre cuál es el don de Dios, aún entre tribulaciones y dificultades, es que realmente se halla en el camino que lleva al Señor. Entonces empezará a esperar a que vengan las tentaciones, porque por medio de ellas se purifica, sabiendo que la paciencia lo ilumina y lo ayuda a ver a Dios.

(Traducido de: Cuviosul Iosif Isihastul, Mărturii din viaţa monahală, Ed. Bizantină, 2003, p. 78)