El ayuno es el mejor compañero de viaje

 

Nosotros, que partimos a luchar contra enemigos que no se ven, que queremos alcanzar la Patria Celestial... ¿no deberíamos contentarnos tan sólo con lo que necesita el alma, sobre todo sabiendo que nuestro combate es permanente?

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Que también las mujeres ayunen, porque también para ellas es provechoso el ayuno, tan natural como la misma respiración. Que los niños beban el agua del ayuno, como las plantas mejor cuidadas. ¿Qué decir de los ancianos? Para ellos el ayuno es algo muy fácil, porque desde hace mucho se han acostumbrado a él.

El ayuno es el mejor compañero para los viajeros, porque los hace más ágiles y ligeros, mientras que el hartazgo los fuerza a arrastrar las pesadas cargas con que se han deleitado.

Cuando los soldados parten a combatir en algún país lejano, llevan con ellos los alimentos justos para nutrirse, no para regodearse.

Y nosotros, que partimos a luchar contra enemigos que no se ven, que queremos alcanzar la Patria Celestial... ¿no deberíamos contentarnos tan sólo con lo que necesita el alma, sobre todo sabiendo que nuestro combate es permanente?

(Traducido de: Sfântul Vasile cel Mare, Omilii şi cuvântări, omilia a Il-a despre post, II, în col. PSB, vol. 17, p. 359)