El cristiano y la importancia de evitar las distracciones irreverentes

 

No hay nada que lleve al hombre a despreciar de peor forma las leyes de Dios, que asistir a espectáculos impíos.

No hay nada que lleve al hombre a despreciar de peor forma las leyes de Dios, que asistir a espectáculos impíos.

Por eso, muchas veces he rogado a quienes participan de la Divina Liturgia, a quienes escuchan la Palabra de Dios y participan de los estremecedores Dones, es decir, de la Santa Eucaristía, que no asistan a toda clase de espectáculos, para no mezclar lo santo con lo diabólico.

No les pido que no se distraigan, pero háganlo con dignidad y sin pecar.

(Traducido de: Sfântul Ioan Gură de Aur, Problemele vieții, Editura Egumenița, Galați, p. 371)

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