El gozo que sentimos cada amanecer

 

Que algo tan simple nos enseñe a orar ante Él con perseverancia y valor, para que en nuestros corazones se encienda la agradable luz de Su Gracia.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Cada mañana podemos ver cómo sale el sol, llenando todo de regocijo.

Pensemos, entonces, en lo grande que será la alegría de aquellas almas en las que brille Cristo, el Hijo de Dios, el eterno Sol de Justicia.

Que algo tan simple nos enseñe a orar ante Él con perseverancia y valor, para que en nuestros corazones se encienda la agradable luz de Su Gracia.

(Traducido de: Sfântul Tihon din Zadonsk, Dumnezeu în împrejurările vieţii de zi cu zi, Editura Sophia, Bucureşti, 2011, p. 65)