El pan nuestro de cada día

 

El pan nuestro de cada día lo pedimos para hoy. Así es como somos instados, aunque no lo queramos, a vivir por la fe.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

La preocupación por el día de mañana es una presión constante. Cuando condujo a los israelitas en el desierto, Dios no les concedió la certeza del día siguiente: el maná se descomponía.

El pan nuestro de cada día lo pedimos para hoy. Así es como somos instados, aunque no lo queramos, a vivir por la fe.

Los santos ascetas vivían solamente por la fe. Ellos creían en la Palabra de Jesús, teniendo como única preocupación la salvación, dejando las cosas de la vida en un segundo plano. Por eso, cual lirios llegaron hasta el fulgor del mundo divino.

(Traducido de: Părintele Arsenie Boca, Părintele Arsenie Boca – mare îndrumător de suflete din secolul XX, Editura Teognost, Cluj-Napoca, 2002, p. 75)