El respeto a nuestro padre espiritual y la imagen de Cristo

 

La medida de nuestra sumisión a nuestro padre espiritual es también la de nuestra sumisión a Cristo.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Cada padre espiritual porta consigo la imagen de Cristo. Así pues, la medida de nuestra sumisión a nuestro padre espiritual es también la de nuestra sumisión a Cristo. Y recordemos que es un pecado terrible el hecho de deshonrar el ícono de Cristo, el de la Madre del Señor o el de cualquiera de los santos. Todos estamos de acuerdo en que no hay nada más vil que esto. El ícono representa a una persona divina a la que nosotros veneramos y besamos, y nuestra reverencia llega hasta donde está esa persona.

El padre espiritual porta la imagen viva de Cristo, a quien el discípulo está obligado a someterse y amar sólo y solamente por el amor de Cristo. No por la persona del stárets, porque este podría ser un pecador o un condenado, como yo, sino por el amor de Cristo, como dije. Así, nuestra obediencia llegará hasta Él. Y, debido a que el amor de Cristo nos llama a trabajar desde ya por la salvación de nuestra alma, es necesario que obtengamos, sí o sí, la fundamental virtud de la obediencia, misma que es la fuente de todas las demás virtudes, en general. Porque, cuando veamos un buen discípulo, seguramente no notaremos en él sólo su obediencia, sino también sus otras virtudes y cualidades.

(Traducido de: Starețul Efrem FilotheitulPovețe părintești, Editura Evanghelismos, 2015)

Sursa: marturieathonita.ro