En verdad, el orden conduce a Dios

 

En el Cielo todo se hace siguiendo un orden. En el Paraíso de Adán y Eva tambén había un orden.

En el Cielo todo se hace siguiendo un orden. En el Paraíso de Adán y Eva tambén había un orden. No todos los árboles florecían a la vez. Unos florecían, otros reverdecían y otros maduraban. ¿Qué quiere decir esto? Que había de todo, de forma continua.

Somos felices cuando hay un orden. Un orden para comer, por ejemplo. Es muy importante tener ciertas disposiciones, aún para el momento de sentarnos a comer. También Dios puso un orden en cada uno de nosotros. Por ejemplo, no dejamos de respirar. ¿Qué pasaría si, al acostarnos, dejáramos de respirar?

Nosotros no dejamos de funcionar, aún cuando dormimos. ¿Por qué? Porque Dios nos creó con un orden. Por eso, se dice: “A quien perjudique el templo del Espíritu Santo, que es el cuerpo, Dios le perjudicará”. ¿Y quién vulnera el templo del Espíritu Santo, el cuerpo? Aquel que no respeta el orden.

(Traducido de: Părintele Nicolae Tănase, Să nu-L răstignim iarăşi pe Hristos, Editura Agaton, Făgăraș, 2011, p. 119)

 

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