Es mejor que nadie conozca nuestros actos espirituales

 

Las lágrimas al orar en casa o en la iglesia son muy beneficiosas. Pero es mejor que nadie las vea. Esas lágrimas son auténticas perlas espirituales, pero, si se las mostramos a los demás, pierden su brillo y su valor.

Si puedes, en la medida de tus posibilidades, oculta todas tus acciones relacionadas con tu vida espiritual, y no las reveles ni en coloquios o circunstancias parecidas, sino que ocúpate en obrar de la forma más sencilla. Evita, pues, el palabrerío inútil.

Las lágrimas al orar en casa o en la iglesia son muy beneficiosas. Pero es mejor que nadie las vea. Esas lágrimas son auténticas perlas espirituales, pero, si se las mostramos a los demás, pierden su brillo y su valor. Es mejor llorar en casa y ocultar nuestras lágrimas en la iglesia, conservando en el corazón ese estado de llanto, de contrición y de humildad. Esto es algo que siempre hay que mantener.

(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Rugăciunea, Editura Egumenița, 2008, p. 23)