¿Es pecado ayudar al que podría ponerse a trabajar y ganarse la vida?

 

Es más útil enseñarle al hombre a pescar, para que pueda alimentarse durante toda su vida, que darle un trozo de pescado hoy, para que se regocije, aunque después lo dejes nuevamente en su rincón de la calle.

Cierta vez, escuché a un sacerdote decir que es pecado ayudar o ser caritativos con nuestros semejantes que bien podrían trabajar, pero que se han acostumbrado a mendigar y que no son capaces de imaginarse una forma distinta de subsistir. Además, también ponen a sus hijos pequeños a mendigar, “instruyéndolos” en esta forma de vida. ¿Qué piensa de esto? ¿Es pecado estimular la holgazanería?

—Decía un padre: “Querido hijo, si crees bueno al hombre, bueno será; si lo crees malo, malo lo encontrarás”. El mismo padre nos recuerda que en el Paterikón se nos habla de un rico que le entregó su abrigo a un necesitado, pero este fue y vendió la prenda, para poder comprarse algo de licor. Decía el rico: “Recién le dí un abrigo para que se vistiera, pero él fue, lo vendió, y se echó a beber”, lleno de descontento. Sin embargo, esa noche tuvo un sueño en el que le aparecía nuestro Señor Jesucristo, vestido con el mismo abrigo que horas antes le había dado al pobre. Nuestro Señor le preguntó: “¿Conoces este abrigo?”. Y el hombre dijo: “Sí, Señor, lo conozco... es mío”. Entonces, Cristo le respondió: “No te entristezcas. Yo lo usaré”.

Por otro lado, tenemos también el otro ejemplo. Es más útil enseñarle al hombre a pescar, para que pueda alimentarse durante toda su vida, que darle un trozo de pescado hoy, para que se regocije, aunque después lo dejes nuevamente en su rincón de la calle.

(Traducido de: Adrian Alui Gheorghe, Părintele Iustin şi morala unei vieţi câştigate, Editura Credinţa Strămoşească, pp. 81-82