La decadencia de la humanidad

 

El demonio, enemigo del bien, engendró todas las maldades, incitando a los hombres a envanecerse, a matar, a caer en el desenfreno, en el adulterio, en la sodomía, en la zoofilia y en muchas más perversiones, que no cometerían ni los perros ni los cerdos.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Hace mucho tiempo, hermanos míos, el demonio, enemigo del bien, engendró todas las maldades, incitando a los hombres a envanecerse, a matar, a caer en el desenfreno, en el adulterio, en la sodomía, en la zoofilia y en muchas más perversiones, que no cometerían ni los perros ni los cerdos, y lo que es peor, indujo a muchos a adorar el sol, el mar o las aves, como si fueran divinidades. Y a algunas mujeres hasta las llevó a venerar a ciertas plantas, como el ajo.

Me parece que aquí también hay una mujer que le puso un ajo en la cabeza a su hijo, porque no tiene fe en Dios, sino en el ajo... ¡Atención, que mañana Dios podría llevarse a tu hijo con los muertos, ardiéndote el corazón! ¡Quítaselo! ¿Acaso crees en esas prácticas diabólicas? ¡Arroja ese ajo, si quieres que sea Dios quien esté con ustedes y les proteja!

(Traducido de: Viața și Învățăturile Cuviosului Mucenic Cosma Etolianul, Editura Deisis, 2001, p. 163)