La mejor edad para desenraizar las pasiones y los vicios

 

Quienes no arrancan sus pasiones cuando jóvenes, sufren mucho en la senectud, porque envejecen junto con sus vicios.

Padre, reconozco que tengo muchas pasiones.

—Sí, pero también eres joven y tienes mucha valentía. Por eso, podrías esmerarte en arrancar de tu jardín todas las espinas, para poder plantar después lirios, rosas y claveles, y gozarte al estar ahí. Hoy que eres joven, tus pasiones aún están “verdes” y es fácil arrancarlas de raíz. También la maleza silvestre, cuando apenas acaba de brotar, es fácil de desenraizar. Al contrario, cuando crece, es difícil tomarla con las manos —por sus espinas— para arrancarla. La misma ortiga, cuando empieza a brotar, en nada se diferencia de la albahaca; hasta puedes acercártele y olerla, porque aún está joven. Por eso, esfuérzate en desenraizar tus pasiones hoy que eres joven, porque, si dejas que crezcan, tu alma será sometida por toda clase de deseos y te resultará muy difícil deshacerte de ellas.

Quienes no arrancan sus pasiones cuando jóvenes, sufren mucho en la senectud, porque envejecen junto con sus vicios, que se vuelven “viejos males”, difíciles de sanar. Mientras más avanza en edad el hombre, más ama a sus propias pasiones. Llega a la edad del amor, del afecto, y se vuelve cada vez más indulgente consigo mismo. Se debilita también su voluntad, y la lucha contra las pasiones se le hace más y más difícil. El joven tiene vigor y, si lo utiliza para apartar sus vicios, progresará.

(Traducido de: Cuviosul Paisie Aghioritul, Patimi și virtuți, Ed. Evanghelismos, București, 2007, p. 26)