La mejor forma de enfrentar cada día

 

Que tus ojos vean tu propio trabajo y que tu devoción se alimente de él. Analiza cada día qué pasión has logrado vencer y no te envanezcas en el corazón.

Empieza cada mañana pensando que tendrás que dar cuentas por todos tus actos; así evitarás pecar y el temor de Dios te acompañará siempre. Prepárate cada día para salir a Su encuentro, obra Su voluntad y condénate a ti mismo por tus faltas; sólo así evitarás que tu alma pase apuros el día que tengas que morir. Que tus ojos vean tu propio trabajo y que tu devoción se alimente de él. Analiza cada día qué pasión has logrado vencer y no te envanezcas en el corazón, porque la misericordia y el poder son atributos de Dios solamente. Hasta que no entregues el alma no consideres que has alcanzado la perfección en algún aspecto. No te vanaglories con tu mente y no creas lo que tus enemigos te susurren, como cuando te dicen que eres mejor que otros. Mientras vivas y hasta que no hayas salido de los dominios de la oscuridad, no pongas tus esperanzas solamente en ti mismo.

(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Patericul Lavrei Sfântului Sava, Schitul Românesc Lacu, Sfântul Munte Athos, 2000)