La razón de las pruebas que enfrenta el justo

 

No hay ningún justo que no haya caído alguna vez en falta, por pequeña que sea. Y no hay ningún pecador que no haya obrado al menos una vez el bien.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

No hay ningún justo que no haya caído alguna vez en falta, por pequeña que sea. Y no hay ningún pecador que no haya obrado al menos una vez el bien. Luego, si ves a un justo enfermo o atravesando cualquier prueba o tentación, no te turbes, sino que reflexiona y di; “Este es un hombre recto, pero, habiendo cometido alguna pequeña maldad, está recibiendo su retribución aquí, para no ser condenado en la vida eterna”. Así es como debes interpretar las palabras que Abraham le dijo al rico, en aquel pasaje del Evangelio: “Acuérdate que ya recibiste tus bienes durante la vida, y Lázaro, por el contrario, males”, debido a que este último tenía en esta vida algunos pecados cometidos, en tanto que el rico, algunas buenas acciones, y cada uno recibió su recompensa.

(Traducido de: Sfântul Ioan Gură de Aur, Din cuvintele duhovniceşti ale Sfinţilor Părinţi, Editura Arhiepiscopiei Sucevei şi Rădăuţilor, 2003, p. 160)