La sencilla oración que todos deberíamos repetir

 

El Nombre de nuestro Señor y Dios, Jesucristo, tiene tanta fuerza, que cuando lo escuchan los ángeles, los hombres y los demonios, todos se estremecen.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

«No te pondré una regla de oraciones de 10 horas, como la de muchos monjes. Tú solo repite una oración breve, pero sin cesar. ¿Cuál? “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”. ¿Tan difícil parece? ¿Sabes cuánta fuerza tienen estas palabras? ¡Pregúntaselo al Santo Apóstol Pedro! “No se nos ha concedido otra arma más poderosa bajo el cielo, que el Nombre de Jesucristo”. Pregúntaselo a San Juan Climaco, quien dice: “¡Golpea a las huestes (de demonios), utilizando el Nombre de Jesucristo!”. El Nombre de nuestro Señor y Dios, Jesucristo, tiene tanta fuerza, que cuando lo escuchan los ángeles, los hombres y los demonios, todos se estremecen. Veamos qué les dice el Apóstol a los Filipenses: “Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos”. Es decir, ángeles, hombres y demonios».

(Traducido de: Ne vorbește Părintele Cleopa - 15, Ed. Mănăstirea Sihăstria, 2006, p. 49)

 

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