La tentación que viene por el olfato

 

Debido a que el cuerpo cambia y se mueve de acuerdo a las influencias exteriores de los sentidos, también con él se modifica y se mueve el alma.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

El tercero de los órganos de los sentidos, según el orden conocido, es el del olfato, que debemos conservar puro de los profanos olores de los perfumes y esencias. Porque estos, no sólo adormecen el alma y la debilitan, sino que también derruyen su razonamiento viril, induciéndola, mucho más que cualquier otra cosa, al desenfreno y el arrebato. Debido a que el cuerpo cambia y se mueve de acuerdo a las influencias exteriores de los sentidos, también con él se modifica y se mueve el alma.

(Traducido de: Sfântul Nicodim Aghioritul, Paza celor cinci simţuri, Editura Egumeniţa, Galaţi, p. 146)

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