Los que pecan confiando en que luego se arrepentirán

 

Muchos de los que creen que el perdón de los pecados es una fácil consecuencia de la confesión, pueden cometer de hoy para mañana un cúmulo de pecados, tanto con sus hechos, como con sus malos deseos, diciendo cosas sin sentido o dejándose llevar por los placeres más perversos.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

El primer perjuicio que propician a sí mismos quienes pecan confiando en que más adelante se arrepentirán, es la acumulación de un sinfín de pecados. ¿Por qué? Porque, ya que se confiesan con ligereza y hasta con una cierta piedad, convencidos de que toda la contrición se resume a esa ligereza y falsa esperanza, los pobres terminan siendo presa de muchas más pasiones. Y, cayendo una vez, debilitan el equilibrio de su razón y el cuidado de su mente, motivo por el cual después andan como bestias por el camino de la perdición. ¿Quién podría, después, enumerar toos sus pecados? Porque seguirán obedeciendo a sus malos impulsos. Cada vez que les brote un pensamiento perverso, estarán listos para cometer dicho mal.

Por pura curiosidad, veamos cuán grande es la multitud de sus pecados. Muchos de los que creen que el perdón de los pecados es una fácil consecuencia de la confesión, pueden cometer de hoy para mañana un cúmulo de pecados, tanto con sus hechos, como con sus malos deseos, diciendo cosas sin sentido o dejándose llevar por los placeres más perversos. Pero, ante todo, dando ocasión a otros para matarse el alma. De esta forma, en cosa de un mes habrán cometido al menos unos trescientos pecados. Y, en un año, más de tres mil. En conclusión, cada uno atravesará, en el transcurso de un año, unas tres mil veces las puertas del infierno.

(Traducido de: Sfântul Nicodim Aghioritul, Despre metanie – pocăință, Editura Panaghia, pp. 8-9)