Mi alma se ha enamorado de Ti, Señor

 

Concédeme permanecer hasta el final en Tu amor, concédeme, por Tu amor, soportar todas las tristezas y enfermedades.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Mi alma está sedienta del Dios Vivo. Mi alma busca cómo llenarse nuevamente de Su dulzura. ¡Oh, insondable misericordia del Señor! De la arcilla creó Dios al hombre, e insufló en él el hálito de vida (Génesis 2, 7), y el alma del hombre llegó a emparentarse con Dios. Tanto amó el Señor a Su criatura, que le otorgó al hombre el Espíritu Santo, y el hombre conoció a su Creador y ama a su Señor

El Espíritu Santo es amor y dulzura para el alma, la mente y el cuerpo. Y cuando el alma pierde la Gracia o la siente disminuir, empieza a buscar nuevamente al Espíritu Santo con desesperación y lágrimas, suspirando por Dios, al decir: “Mi alma suspira por el Señor. Por eso, lo busco con mis lágrimas. ¿Cómo no buscarte, Señor? Tú me encontraste primero y me diste la dulzura del Espíritu Santo. Ahora mi alma te anhela. Mi corazón se ha enamorado de Ti y te pido: Concédeme permanecer hasta el final en Tu amor, concédeme, por Tu amor, soportar todas las tristezas y enfermedades”, El temor y el estremecimiento inundan mi alma cuando deseo escribir sobre el amor de Dios.

(Traducido de: Sfântul Siluan Athonitul,  Între iadul deznădejdii și iadul smereniei, Editura Deisis, p. 143)