No hay mayor ni mejor esfuerzo que la oración

 

Todo lo demás que haga el hombre, con paciencia, le hará descansar.

Le preguntaron a un anciano: “¿Cuál acción virtuosa es mejor, cuál representa un esfuerzo más valioso?” Y aquel respondió: “Perdónenme, hermanos, yo creo que no hay mayor esfuerzo que la oración a Dios. Porque, cada vez que el hombre quiere orar, viene el maligno e intenta impedírselo, sabiendo que no hay mejor forma de tentarlo. Todo lo demás que haga el hombre, con paciencia, le hará descansar. Pero orar hasta el último aliento, eso es algo que exige un esfuerzo denodado.”

(Traducido de: Patericul, ediția a IV-a rev., Editura Reîntregirea, Alba-Iulia, 2004, p. 26)