Para controlar nuestros arranques contra los demás

 

No permitas que tu corazón se deje atrapar por cualquier impulso sombrío y perverso en cotnra de tu semejante. Al contrario, esfuérzate en dominarte y en echar de tu corazón esos arranques, con la fuerza de la fe y con la luz de una mente sana.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

No permitas que tu corazón se deje atrapar por cualquier impulso sombrío y perverso en cotnra de tu semejante. Al contrario, esfuérzate en dominarte y en echar de tu corazón esos arranques, con la fuerza de la fe y con la luz de una mente sana. Sólo así tendrás paz en tu alma. “Yo camino en mi entereza, me apoyo en Dios y no vacilo” (Salmos 25, 1).

Tales impulsos suelen aparecer en el fondo de un corazón que no se ha acostumbrado a controlarlos. Quien no consiga someterlos, vivirá apesadumbrado, lleno de toda clase de ideas, incapaz de soportarse a sí mismo y a los demás. Por eso, hermano, cuando sientas que esos arrebatos empiezan a brotar en ti, busca la forma de imponerte otro estado espiritual, alegrándote y bromeando inocentemente con los demás. Entonces verás cómo la tentación se disipa como el humo. Yo lo sé, por experiencia propia.

(Traducido de: Sfântul Ioan din Kronstadt, Viaţa mea în Hristos, traducere de Boris Buzilă, Editura Sophia, Bucureşti, 2005, p. 66)