¿Por qué nuestra vida se llena de confusión y desasosiego?

 

De la misma forma en que el ojo enfermo no ve más que oscuridad aún hallándose bajo la luz más fuerte, el alma enferma se acongoja aún en medio de la paz más profunda.

todos nos quejamos, seamos ricos o pobres, poderosos o personas simples.

Pero ese sentimiento de confusión y angustia no se debe tanto a situaciones externas o a nuestras condiciones de vida, sino a nuestras propias desviaciones y enfermedades espirituales.

De la misma forma en que el ojo enfermo no ve más que oscuridad aún hallándose bajo la luz más fuerte, el alma enferma se acongoja aún en medio de la paz más profunda.

Confiémosle a Dios todos nuestros problemas y pensemos que nada nos pertenece. Permanezcamos indiferentes ante los honores del mundo y busquemos solamente cómo agradarle al Señor; sólo así nos mantendremos sosegados aún cuando nuestra vida atraviese las más fuertes tempestades.

(Traducido de: Sfântul Ioan Gură de Aur, Problemele vieții, Editura Egumenița, Galați, p. 356)