¿Qué significa la expresión “¡Señor, ten piedad de mí!”?

 

Concédeme el espíritu de la docilidad, para saber conservar la calma entre mis hermanos cristianos y librarme de la ira. ¡Concédeme el espíritu de la humildad, para no caer en el orgullo!

En lo que respecta a la expresión “¡Señor, ten piedad de mí!”, en la Filocalia hay una maravillosa explicación, en un capítulo titulado “Explicación del '¡Señor, ten piedad!' (Kyrie Eleison)”. Entre otros aspectos, el autor dice: «La misericordia de Dios no es otra cosa que la Gracia del Espíritu Santo, que nosotros, los pecadores, debemos pedirle a Dios, clamando sin cesar: “¡Señor, ten piedad de mí!”, que significa: “Apiádate de mí, que soy un pecador, Señor, y mira el estado en el que me encuentro. Llévame de vuelta a Tu Gracia. Concédeme el espíritu de la fuerza, para confortarme y poder enfrentar las tentaciones del demonio y los malos hábitos de todo pecador. Concédeme el espíritu de la contrición, para poder transformarme, para alcanzar el conocimiento de mí mismo y poder redimirme. Concédeme el espíritu del temor y del sobrecogimiento, para poder temerte a Ti y saber respetar Tus mandamientos. Concédeme el espíritu del amor, para poder amarte y no separarme jamás de Ti. Concédeme el espíritu de la paz, para mantener en la serenidad mi alma, para poder concentrar mis pensamientos y ser sosegado y pacífico. Concédeme el espíritu de la pureza, para mantenerme limpio de toda podredumbre. Concédeme el espíritu de la docilidad, para saber conservar la calma entre mis hermanos cristianos y librarme de la ira. ¡Concédeme el espíritu de la humildad, para no caer en el orgullo!”».

(Traducido de: Constantin Cavarnos, Preotul - Părintele duhovnicesc, Editura Doxologia, p. 12-13)