¿Quieres adivinar tu futuro?

 

Sólo Dios lo sabe todo y sólo Él puede predecir lo que aún no ha sucedido.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Aquel que quiera conocer su futuro, o distintas cosas ocultas, debe saber que sólo Dios lo sabe todo y que sólo Él puede predecir lo que aún no ha sucedido. Los ángeles y los hombres conocen, de alguna forma, cosas que no se ven, pero no por su propia capacidad, sino por la revelación de Dios. Los curanderos y los demonios, porque viven en la oscuridad y carecen de la luz de Dios, no pueden conocer nada de lo que no se ve, ni lo que sucederá en la vida de cada persona, precisamente porque el hombre es su propio soberano. Si lo desea, elige el camino del bien. Si no, el del mal. Luego, su evolución y final son desconocidos. Por eso fue que Dios le dijo a Babilonia —cuyos habitantes creían en astrólogos y demonios— lo siguiente: “¡Que se presenten, pues, y que te salven los que describen los cielos, los que observán las estrellas y hacen saber, en cada mes, lo que te sucederá!” (Isaías 47, 13).

Desde luego que los demonios saben e intuyen muchas cosas, pero sólo esas exteriores y naturales, sacando conclusiones de lo que ocurre por las leyes de la naturaleza, tal como lo hacen los sabios y los científicos. Sin embargo, sólo Dios conoce con exactitud lo que hay en las profundidades del corazón de cada hombre. Aquellos sacan conclusiones, pero a partir de los movimientos del cuerpo y el comportamiento exterior del hombre. Así, aunque parezca que conocen perfectamente muchas cosas, su conocimiento es oscuro, inexacto y confuso.

(Traducido de: Glasul Sfinţilor Părinţi, traducere de Părintele Victor Mihalache, Editura Egumeniţa, 2008, pp. 252-253)

 

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