Ser agradables a Dios

 

Es preferible, si pecas, arrepentirte, que no pecar y jactarse de ello.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

A Dios le agrada más un pecador que se arrepiente, que un hombre que no peca, pero se envanece. Es preferible, si pecas, arrepentirte, que no pecar y jactarse de ello. El fariseo se contenía de pecar, pero por haberse vanagloriado y por haber condenado al publicano, quedó sin justificar ante Dios. Mas el publicano, a pesar de haber pecado mucho, por tener una conciencia humilde y por haber soportado la reprimenda por parte del fariseo, no sólo obtuvo el perdón de sus faltas, sino que fue justificado antes que éste.

(Traducido de: Sfântul Ambrozie de la Optina, Ne vorbesc stareții de la Optina, Editura Egumenița, p. 141)