Sólo así tu oración será atendida

 

No guardes animadversión hacia ninguna persona, porque tu oración no será escuchada. Reconcíliate con todos, para poder orar con confianza.

No guardes animadversión hacia ninguna persona, porque tu oración no será escuchada. Reconcíliate con todos, para poder orar con confianza.

No te enemistes con nadie, no discutas con tu semejante, porque cualquier discusión, cualquier “no” dicho de forma impropia con la mirada o con tu misma sonrisa, quedará registrado en los Cielos para siempre. Nada se pierde: hasta la más pequeña de las olas en algún sitio produce algún efecto. Tu misma animadversión en contra de tu semejante tiene un efecto en lo alto, en el Cielo, haciendo que tu oración no sea atendida.

Al contrario, podrás confiar que tu oración será escuchada, sólo si estás en paz con todos. Aunque tu hermano sea un pecador, un malvado, un insensato, un áspero, un descreído o se inmiscuya en tu vida, tú vive en paz con todos.

(Traducido de: Arhimandrit Emilianos Simonopetritul, Avva Isaia, cuvinte ascetice, Editura Sfântul Nectarie, p. 322)