También los santos oraban cuando atravesaban el sufrimiento

 

También todos los santos oraban sin cesar en las aflicciones que les tocaba enfrentar, para obtener la aptitud del amor.

El Apóstol oraba sin cesar, porque se aferraba con esperanza a Dios en todo lo que hacía y en todo lo que le ocurría.

Por eso, también todos los santos oraban sin cesar en las aflicciones que les tocaba enfrentar, para obtener la aptitud del amor.

Es por esto que dice el Apóstol: “Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo” (II Corintios 12, 9); y un poco después: “Cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte” (II Corintios 12, 10).

Pero ¡ay de nosotros, tan indignos! Hemos abandonado el camino de los Santos Padres, y por eso somos estériles de todo fruto espiritual.

(Traducido de: Sf. Maxim Mărturisitorul, Cuvânt ascetic, suta a doua, cap. 26, în Filocalia, voi. II, p. 36)