Un llamado a despertarnos del sueño de este mundo

 

¡Esforcémonos, oh cristianos, en salvar nuestras almas, en tanto nos quede algo de tiempo, mientras nos siga teniendo paciencia el Señor, mientras no se cierren las puertas del Reino de los Cielos!

El demonio se esmera lo indecible en cazar al hombre y llevarlo a la perdición eterna, en tanto que los hombres adormecen, viven en la dejadez y se mantienen en el letargo de su vacuidad terrenal (...).

¡Esforcémonos, oh cristianos, en salvar nuestras almas, en tanto nos quede algo de tiempo, mientras nos siga teniendo paciencia el Señor, mientras no se cierren las puertas del Reino de los Cielos!

(Traducido de: Sfântul Ioan de Kronstadt, Spicul viu. Gânduri despre calea mântuitoare, traducere din limba rusă de Adrian Tănăsescu-Vlas, Editura Sophia, București, 2009, pp. 57-58)