Un método para no juzgar a los demás

 

Haz que tu corazón no juzgue a tu hermano, porque el Espíritu Santo te podría abandonar.

Dijo un anciano: «Si ves a tu semejante caer en pecado, dí inmediatamente: “¡Anatema seas, Satanás! ¡Este hombre no tiene ninguna culpa!”. Y haz que tu corazón no juzgue a tu hermano, porque el Espíritu Santo te podría abandonar. Y repítete: “Así como éste fue sometido, lo mismo podría pasarme a mí”, y llora, pidiendo el auxilio de Dios. Sufre con Aquel que sufrió sin tener culpa alguna, porque nadie quisiera faltarle a Dios, pero todos nos dejamos engañar».

(Traducido de: Patericul, ediția a IV-a rev., Editura Reîntregirea, Alba-Iulia, 2004, p. 396)