Un testigo de la Resurrección

13 Septiembre 2018 Palabras de espiritualidad
 

Un objeto destinado a permanecer en el sepulcro, como perteneciendo a la muerte, habría de convertirse en testigo de la Resurrección de Cristo.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

¿Por qué prestarle atención a algo que parece tan insignificante? El velo que cubría la cabeza de Jesús fue tomado con cuidado por las manos del ángel, y puesto a un lado. Ese velo había cumplido su propósito: cubrir el rostro muerto del Señor; ahora, después de Su Resurrección, parecía haber perdido toda su utilidad. ¡Sin embargo, el ángel lo trató con mucha delicadeza! ¿Por qué? Porque la Voluntad del Señor era que nada de lo Suyo se perdiese. (Él quiso) que se conservara todo lo que en algún momento tuvo el signo de la muerte, para demostrar, a través de todo ello, Su victoria sobre la muerte.

De un símbolo del llanto, ese lienzo se conviertió en señal de victoria. Comenzó representando el fracaso, la destrucción, la muerte, pero desde aquel momento habría de anunciar la gloria eterna y la vida eterna.

De esta manera, muchas de las cosas vividas con dolor en este mundo, aparecerán en la eternidad bajo una nueva luz, enseñándonos a anunciar y enaltecer lo que en algún momento pagamos con lágrimas. Un objeto destinado a permanecer en el sepulcro, como perteneciendo a la muerte, habría de convertirse en testigo de la Resurrección de Cristo, como una muestra de que Quien había estado tendido, exánime, con aquel lienzo sobre el rostro, se había levantado desde la muerte.

(Traducido de: Fiecare zi, un dar al lui Dumnezeu: 366 cuvinte de folos pentru toate zilele anului, Editura Sophia, p. 134)

 

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