Aquellos que se esfuerzan por Cristo...

 

El amor que sienten por Cristo no se debilita aún en los grandes sacrificios que hacen, porque están preparados para enfrentar con valentía las tribulaciones, hasta su último aliento, sabedores de que es así como se alcanza la perfección.

Los verdaderos y experimentados no se hastían de los vegetales y las legumbres, y no prueban tan siquiera una raíz seca antes de la hora establecida para comer. Y hasta duermen en el suelo, para agotar el cuerpo y los ojos con el esfuerzo.

Y cuando se acerca el momento de partir de este mundo, no se dejan vencer y no renuncian a su determinación. Debido a que desean esforzarse por amor a Dios, eligen esmerarse en la virtud, en vez de centrarse en esta vida efímera. Y cuando vienen las tentaciones, antes se alegran y se perfeccionan por medio de ellas. Y el amor que sienten por Cristo no se debilita aún en los grandes sacrificios que hacen, porque están preparados para enfrentar con valentía las tribulaciones, hasta su último aliento, sabedores de que es así como se alcanza la perfección.

(Traducido de: Sfântul Isaac Sirul, Cuvinte despre sfintele nevoinţe, cuvântul LIV, în Filocalia, vol. X, p. 274)