La luz verdadera no brilla de forma igual en todos los corazones

 

Nuestros cristales están oscurecidos, nuestros corazones se mantienen impuros... por eso es que la luz divina no puede entrar.

No todas las personas son receptoras de la Palabra de Dios o de las revelaciones santas en la misma medida, sino que esto ocurre en función de la pureza de corazón y de la devoción con la que cada quien experimenta su propia vida espiritual. Esto sucede también con los santos, por eso es que sus experiencias son distintas. El padre Porfirio aconsejaba: "No crean que todas las personas ven de la misma forma la luz de la verdad. Cada uno la percibe en función de su propia alma, de su espíritu, de su educación, de su estado espiritual. ¿Lo entienden? Muchos ven, por ejemplo, una imagen, pero no todos sienten lo mismo al verla. Lo mismo pasa con la luz divina. La luz verdadera no brilla idénticamente en todos los corazones. Es decir, el sol ilumina todas las cosas... pero una casa con cristales entintados recibirá menos luz en su interior. ¿Entendido? Por eso les digo que lo mismo sucede con la luz no-creada. Nuestros cristales están oscurecidos, nuestros corazones se mantienen impuros... por eso es que ella no puede entrar".

(Traducido de: Presb. Dionisie Tatsis, Mireasma duhovnicească a părintelui Porfirie, p. 60-61)

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