¿Le agrada a Dios mi forma de vida?

 

Hermano, si muero en este instante, ¿me salvaré? ¿Es que le gusta a Dios la forma en que vivo hoy?”.

Es importante saber que el momento más importante en esta vida, es aquel en el que aprendemos a perdonar.

Hermano, cuando veas que aparece el enemigo, el demonio, y te turba, cuando veas que te enfermas, cuando no puedas orar como debes, piensa: “Hermano, si muero en este instante, ¿me salvaré? ¿Es que le gusta a Dios la forma en que vivo hoy?”. Entonces el Espíritu de Dios te reprenderá e inmediatamente realizarás que anoche te fuiste a dormir sin cumplir con tu regla de oraciones, o que aquella persona que vino a verte partió de tu casa molesta u ofendida. Debes pensar siempre en todo esto, si quieres vencer al demonio.

Cuando alguien viene a ver a algún sacerdote o a su padre espiritual, no importa cómo viene sino cómo parte. Si esa persona se va sin obtener provecho de la palabra de su padre espiritual, ambos están perdiendo mucho.

En la misma medida en que asistamos a la iglesia, nos confesemos, nos levantemos de madrugada a orar, mantengamos una mente pura y busquemos la forma de rechazar los malos pensamientos, para pensar en la muerte, en esa misma medida el Espíritu Santo nos ayudará. Así, con el auxilio de Dios, podremos vencer todos los pecados. Preguntémonos siempre: “Si muero hoy, ¿me salvaré? ¿Le agrada a Dios mi forma de vida?”. Sólo pensando en la muerte nuestra alma se despierta a la vida.

(Traducido de: Părintele Proclu Nicău, Lupta pentru smerenie şi pocăinţă, Editura Agaton, pp. 61)