Palabras de espiritualidad

Conocernos bien, para podernos enmendar

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Después de haberte conocido a ti mismo, esfuérzate sin demora por corregir tus faltas y por segar, como con una hoz, la cizaña de los pecados.

Si quieres conocerte a ti mismo en profundidad —qué defectos tienes, qué malas inclinaciones, qué pasiones y qué vicios habitan en ti— presta atención a tus sueños, tanto de día como de noche, mientras duermes. Obsérvalos, en la medida de lo posible, con atención. Así llegarás a percibir una imagen, o al menos un eco, del estado de tu alma, con sus aspectos buenos y malos. Y después de haberte conocido a ti mismo, esfuérzate sin demora por corregir tus faltas y por segar, como con una hoz, la cizaña de los pecados.

Si tu ojo derecho te es ocasión de tropiezo... si tu mano derecha te es ocasión de tropiezo...” (Mateo 5, 29-30). El hombre fue creado íntegro y está llamado a permanecer así, abandonando el ardid del pecado. Debe cortar las pasiones, no las manos ni los pies; debe arrancar las pasiones, no los ojos. Del corazón salen los malos pensamientos: ese es el “ojo malo” (Mateo 15, 19). Todos esos pensamientos perversos deben ser cortados y arrancados de raíz con la ayuda de la Gracia de Dios.

(Traducido de: Sfântul Ioan de Kronstadt, Spicul viu. Gânduri despre calea mântuitoare, traducere din limba rusă de Adrian Tănăsescu-Vlas, Editura Sophia, București, 2009, pp. 92-93)