¿Acaso no tenemos tiempo para Dios?
Encuentren tiempo para Dios, búsquenlo; busquen ocasiones para encontrarse con Él, ocasiones para hablar con Él.
“Cuando te acuerdes de Dios, multiplica la oración, para que, cuando lo olvides, el Señor se acuerde de ti”. Por tanto, cuando te acuerdes de Dios, ¿qué debes hacer? Multiplicar la oración. ¿Y por qué? Para que, cuando lo olvides, el Señor se acuerde de ti. Es una enseñanza que encontré en la Filocalía; desde la primera vez que la leí, quedó grabada en mi mente. La he conservado desde entonces, la llevo conmigo y la comparto también con otros.
Multipliquemos, pues, la oración, pero no de manera mecánica, leyendo solo para cumplir con una tarea: porque hemos leído un Salterio completo, quince acatistos o cuarenta paráclesis. Lean cuanto puedan; establezcan una regla diaria de oración. Encuentren tiempo para Dios, no solo para las cosas de este mundo, no solo para la televisión o para cualquier otra cosa. Encuentren tiempo para Dios, búsquenlo; busquen ocasiones para encontrarse con Él, ocasiones para hablar con Él.
No le hablen a Dios únicamente de las cosas terrenales. No le digan solo: “Señor, me falta esto y me falta aquello”. Díganle también: “Quiero salvarme; quiero tenerte en mi alma; quiero que seas mi Pastor”.
Aprovechemos todas las oportunidades de recibir las bendiciones de Dios en los oficios litúrgicos; aprovechemos las ocasiones de participar en ellos, en ese “cielo sobre la tierra”. Porque la iglesia es también el cielo sobre la tierra, el portal del Paraíso, la casa de Dios, la puerta del cielo, el lugar donde todo encuentra cumplimiento y el lugar de la verdadera bienaventuranza.
Vivamos estas realidades para la gloria de Dios, no para que los demás sepan quiénes somos o para que vean las grandes cosas que hemos hecho. Dios sabe quiénes somos y conoce lo que hay en nosotros. Por eso, procuremos vivir una vida orientada a la glorificación de Dios.
(Traducido de: Arhimandritul Teofil Părăian, Disciplina interioară prin rugăciunea de toată vremea, Editura Mitropolia Olteniei, Craiova, 2006, p. 50)
