Palabras de espiritualidad

¡Acerquémonos al Cuerpo y la Sangre del Señor!

  • Foto: Florentina Mardari

    Foto: Florentina Mardari

Vuélvete al Señor y acércate para ser santificado por entero, para ser iluminado y llegar a ser morada de la Gracia Divina; para unirte a Cristo, para permanecer en Él y Él en ti.

¿Acaso el Pan santo no es el Cuerpo del Señor? ¿Y el Santo Cáliz no contiene la Sangre del Señor?
“El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la Sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?” (cf. 1 Corintios 10,16).

¿Cómo, pues, podrías acercarte con una conciencia cargada al fuego que quema a los indignos? Porque es carbón ardiente que consume a quienes no son dignos. Por eso, desata todo vínculo de enemistad contra tu prójimo. Rompe la lista con las deudas injustas que crees que los demás tienen hacia ti; devuelve lo que no es tuyo. “Apártate del mal y haz el bien” (Salmo 33,15).

Vuélvete al Señor y acércate para ser santificado por entero, para ser iluminado y llegar a ser morada de la Gracia Divina; para unirte a Cristo, para permanecer en Él y Él en ti. “El que come Mi Cuerpo y bebe Mi Sangre permanece en Mí, y Yo en él” (Juan 6,56).

(Traducido de: Sfântul Nectarie de la Eghina, Studii despre Biserică, despre Tradiție, despre dumnezeieștile Taine și despre slujirea în Duh și adevăr, Traducere Laura Enache, Editura Doxologia, Iași, 2016, p. 221)

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