Palabras de espiritualidad

¡Alegrémonos, simplemente!

  • Foto: Bogdan Bulgariu

    Foto: Bogdan Bulgariu

No temamos que un día quedemos huérfanos de alegría. ¡Jesús da siempre, siempre!

La humanidad, y nosotros los cristianos, desde hace dos mil años, aún no hemos comprendido plenamente el poder de esta palabra: ¡Alegraos! No es solo una invitación ocasional, sino un imperativo, un mandato, una llamada dirigida a nuestro corazón y a nuestra alma. ¡Alégrate de existir! ¡Alégrate de haber venido a este espacio tan diverso, en el que han sido creadas tantas bellezas! ¡Descubre a cada paso la obra de Dios! ¡Mira cómo las flores sonríen al sol! ¡Alégrate del perfume de las flores! ¡Contempla en los ojos de los niños el rostro de Dios Creador! ¡Escucha los trinos de las aves! ¡Alégrate de la presencia y de la ayuda de los amigos! ¡Recuerda siempre que Alguien aquí te ama y que, después de morir, te espera!

He aquí lo que significa la Alegría que nunca nos será quitada. No temamos que un día quedemos huérfanos de alegría. ¡Jesús da siempre, siempre! Él invierte con entrega divina en Su obra desde el principio.

(Traducido de: PS Calinic Argatu, episcop al Argeșului și Muscelului, Veșnicia de zi cu zi, Editura Curtea Veche, București, 2006, p. 19)


 

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