Algunas perlas patrísticas sobre la mansedumbre

 

Venzamos, con nuestra mansedumbre, a aquel que nos ofendió. ¡Ganémonoslo con nuestra devoción! Que sea su propia mente quien le castigue y no nuestra ira”.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Para Dios, el manso es más sabio que todos los sabios, y el humilde de corazón más poderoso que todos los poderosos, porque carga con el yugo de Cristo”. (San Marcos el Asceta)

Venzamos, con nuestra mansedumbre, a aquel que nos ofendió. ¡Ganémonoslo con nuestra devoción! Que sea su propia mente quien le castigue y no nuestra ira”. (San Gregorio el Teólogo)

La mansedumbre es el primer fruto de la bondad”. (Doctrina de la Fe Ortodoxa)

La mansedumbre es el asentamiento inalterable del alma, mismo que le permite seguir siendo la misma ante los elogios y las ofensas”. (San Juan Climaco)

La maldad se mitiga y se calma con la mansedumbre, no con otras maldades”. (San Juan Crisóstomo)

Si queremos vencer la irascibilidad, alcanzando la mansedumbre y la paciencia, acordémonos siempre de nuestro Señor Jesucristo”. (San Efrén el Sirio)

(Traducido de: Viaţa în duh filocalic, Editată de Mănăstirea Pissiota, Bucureşti, 1999)