¡Ama y confía en Dios!

 

Ahora que está enferma, es tu deber permanecer junto a esa persona con quien te casaste hasta que la muerte los separe, y recibirás recompensa de parte de Dios. ¡Debes seguir viéndola como lo hiciste el primer día después de la boda!

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

El sufrimiento es también alegría, porque a través de él se demuestra la grandeza del amor.

Es “la tristeza que trae alegría”. Esta es la respuesta. Te equivocas al quejarte. Di: “¡Gloria a Tí, Señor, pero dame las fuerzas para soportar esto!”

¡El Paraíso y el infierno sí existen! Si quieres irte al infierno, el maligno te dirá, “¡Abandona, por cobardía, a tu esposa, que yo no te abandonaré nunca!” Ahora que está enferma, es tu deber permanecer junto a esa persona con quien te casaste hasta que la muerte los separe, y recibirás recompensa de parte de Dios. ¡Debes seguir viéndola como lo hiciste el primer día después de la boda!

Ama y confía en Dios. El amor cambia la naturaleza de las cosas, en el sentido de renunciar a los malos hábitos. Sin embargo, no cambia esa naturaleza que permanece tal y como la creó Dios, sino sólo lo que ha sido pervertido.

(Traducido de: Arhimandrit Arsenie Papacioc, Despre armonia căsniciei, Editura Elena, Constanța, 2013, p. 48)

 

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