Cada uno se prepara el camino a la salvación

 

Dicen los ancianos que el hambre es el mejor cocinero y la pobreza el mejor administrador. Lo mismo ocurre con la salvación de nuestra alma. La devoción, la oración y la humildad son nuestro mejor auxilio en el camino a la salvación.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

Un día, mientras conversaba con sus discípulos, estos le pidieron (al padre Paisos) que les dijera algo de provecho espiritual. Entonces, él les dijo:

—Escuchen, padres. Cada uno se prepara la comida según lo que le agrada y le apetece. Si siente que le ha quedado demasiado dulce, le pone algo para atenuar ese sabor. Si le parece insípida, le agrega un poco de sal y también alguna verdura, hasta que le guste. Y si le gusta a él, les gustará a los demás.  Yo así creo que son las cosas. Lo mismo ocurre con la vida espiritual de cada quien. Cada uno se prepara la salvación según lo que cree, lo que quiere y lo que puede hacer, de acuerdo a su devoción y a la Gracia que Dios le ha dado.

Dicen los ancianos que el hambre es el mejor cocinero y la pobreza el mejor administrador. Lo mismo ocurre con la salvación de nuestra alma. La devoción, la oración y la humildad son nuestro mejor auxilio en el camino a la salvación.

(Traducido de: Părintele Paisie Olaru, Părintele Paisie duhovnicul, ediţie îngrijită de Arhimandrit Ioanichie Bălan, Editura Mitropoliei Moldovei şi Bucovinei, Iaşi, 1993, pp. 35-36)