¿Con qué puede compararse nuestra vida terrenal?
¿Qué es, acaso, nuestra vida? El camino de un viajero; una vez que llega al momento señalado, se le abren las puertas, deja sus vestiduras —el cuerpo— y su bastón de peregrino, y entra en la casa.
El arder de una vela. Basta con que Aquel que la encendió sople sobre ella para que se apague.
¿Qué es, acaso, nuestra vida? El camino de un viajero; una vez que llega al momento señalado, se le abren las puertas, deja sus vestiduras —el cuerpo— y su bastón de peregrino, y entra en la casa.
¿Qué es, acaso, nuestra vida? Una guerra larga y sangrienta por la conquista de la verdadera patria y de la verdadera libertad.
Al final de la guerra eres vencedor o vencido, llamado desde el campo de batalla al lugar de la recompensa, para recibir del Juez Justo ya sea recompensa y gloria eternas, ya sea condenación y vergüenza eternas.
(Traducido de: Sfântul Ioan din Kronstadt, Viaţa mea în Hristos, Editura Sophia, Bucureşti, 2005, p. 363)
