Con relación a nuestra salvación...

 

Acudamos a Él con total confianza y no le permitamos al maligno que destruya nuestra fe y nuestra esperanza en la salvación... Acordémonos del hijo pródigo.

Traducción y adaptación: Jose David Menchu

¿En qué consiste el cuidado de nuestra salvación? Recordemos el llamado del Señor: “¡Ven a Mí, tú, que estás agobiado, y Yo te haré descansar!”. ¿Este cuidado es, acaso, una acción? ¡No! El Señor lo sembró en cada uno de nosotros. Y, si Él lo sembró en nuestro interior, ¿podemos dudar que Él también nos dará la salvación? El Señor nos exhorta a buscar el perdón de los pecados en Él Mismo, ciertamente, dispuesto a otorgárnoslo inmediatamente. Así las cosas, acudamos a Él con total confianza y no le permitamos al maligno que destruya nuestra fe y nuestra esperanza en la salvación... Acordémonos del hijo pródigo. El padre no esperó a que el muchacho llegara hasta donde estaba él, sino que salió corriendo a su encuentro. Y, sin dejarle hablar, lo estrechó con su abrazo paterno. De esto entendemos que solamente Dios quiere la salvación de todos y que ese es Su más importante afán.

(Traducido de: Sfântul Teofan Zăvorâtul, Sfaturi înţelepte, Editura Egumeniţa, Galaţi, p. 102)