Palabras de espiritualidad

De la oración simple y la fuerza de la Gracia Divina

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Translation and adaptation:

Una conversación prolongada significa malgastar el tiempo en palabras, sin convertirlas en hechos.

Si la Gracia de Dios no ilumina al hombre, las palabras que pronuncia, por muchas que sean, no le serán de ningún provecho a nadie. Son palabras que alguien escucha por un momento y, al instante siguiente, vuelve nuevamente, como un cautivo, a lo suyo.

Pero si junto con la palabra obra también la Gracia, inmediatamente se produce el cambio, con la buena voluntad del hombre, de tal manera que su vida cambia maravillosamente desde ese mismo momento. Esto sucede con aquellos que no tienen endurecidos el oído y la conciencia.

En lo que respecta a aquellos que, aun escuchando, permanecen en la desobediencia y en su propia mala voluntad, aunque les hables continuamente, día y noche; aunque derrames en sus oídos toda la sabiduría de los Padres; aunque hagas milagros ante sus ojos; aunque hagas retroceder el Nilo, ellos no obtendrán ni una gota de provecho. Son personas que solamente desean venir, conversar, pasar el tiempo y librarse del aburrimiento. Por eso les cierro la puerta. ¡Que al menos yo pueda beneficiarme mediante la oración y la vida asceta! Porque la oración por todos siempre es atendida por Dios, mientras que la conversación prolongada siempre le resulta desagradable, por muy espiritual que sea.

Para los Santos Padres, una conversación prolongada significa malgastar el tiempo en palabras, sin convertirlas en hechos. [...]

(Traducido de: Gheron Iosif IsihastulMărturii din viața monahală, Editura Bizantină, București 1996, p. 132)


 

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