De los deberes de los hijos para con los padres

 

En Su sapientísima Providencia, Dios ampara excepcionalmente a los hijos que saben honrar a sus padres, recompensando su virtud con la vida eterna y feliz en la Patria Celestial.

El quinto mandamiento del Decálogo prescribe los siguientes deberes para con nuestros padres:

1) El comportamiento respetuoso con ellos;

2) La obediencia a lo que nos ordenen hacer.

Cuando tus padres te pidan algo que vaya en contra de tus pensamientos, tus inclinaciones o tus gustos, pero que es necesario o benéfico, o al menos inofensivo, sacrifica tus preferencias y tus gustos y sométete al deber de obedecer.

3) Los hijos deben sostener y ayudar a sus padres en la vejez y la enfermedad. Cuando tus padres te pidan tu auxilio, tu consuelo, tu colaboración o tu asistencia, incluso si tú mismo te hallas en la necesidad o la enfermedad, reúne tus últimas fuerzas, olvídate de tu tribulación y corre a aliviar la aflicción de tus padres, compartiendo con ellos tu última migaja de pan y tu última gota de agua. Acuérdate de Jesús, Quien aun en los tomentos de la Cruz se acordó del cuidado de Su Madre.

4) Después de que mueran —al igual que durante su tiempo de vida— debes orar por la salvación de sus almas y cumplir estrictamente con sus últimas disposiciones, en tanto no contravengan la ley de Dios y la ley civil. En Su sapientísima Providencia, Dios ampara excepcionalmente a los hijos que saben honrar a sus padres, recompensando su virtud con la vida eterna y feliz en la Patria Celestial. Por otra parte, si es natural y simple ayudar y amar a nuestros padres, a quienes les debemos la vida, verdaderamente grave es el pecado de deshonrarlos. Por eso, en la Ley de Moisés, hablar mal de tus padres era castigado con la muerte. (San Filareto de Moscú)

(Traducido de: Cum să educăm ortodox copilul, Editura Sophia, București, 2011, pp. 201-202)