Palabras de espiritualidad

Dios es la paz

  • Foto: Oana Nechifor

    Foto: Oana Nechifor

Translation and adaptation:

Si tienes dentro de ti una paz meramente humana, esta se disuelve con facilidad; en cambio, la paz de Dios nunca desaparece.

Si tienes dentro de ti una paz meramente humana, esta se disuelve con facilidad; en cambio, la paz de Dios nunca desaparece. (…)

Pero ¿qué significa que la paz de Dios se otorgue a sus corazones? Significa que, si dentro de ti luchan dos ideas, no permitas que predomine la idea de la venganza, sino la idea de la paz. Por ejemplo, alguien es insultado injustamente; de ese agravio injusto nacen en su pensamiento dos ideas: una le ordena vengarse, y la otra le dice que soporte la ofensa. Entonces, estas dos ideas combaten entre sí.

Si en ese momento prevalece la paz de Dios, esa idea triunfa y la otra queda avergonzada. ¿Y cómo sucede esto? Convenciendo al corazón de que Dios es paz y de que Él nos ha reconciliado consigo mismo.

Por lo demás, el apóstol no muestra que esta lucha sea algo sencillo, sino más bien algo grande. No debe prevalecer la ira —dice— ni la contienda, ni tampoco la paz humana, porque la paz humana nace o resulta de la lucha; y esa no es la que yo quiero, sino la paz que Él nos dejó. Él ha puesto en nuestro pensamiento esta idea como una especie de estadio, como un campo de batalla para las demás ideas; y esta misma idea es, al mismo tiempo, la lucha y la victoria, y también ella concede el premio.

(Traducido de: Sf. Ioan Gură de Aur, Comentariile sau Explicarea Epistolei către Coloseni, omilia VIII, p. 95)



 

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