Dos caminos, cada uno con un destino completamente distinto al otro

 

Todos pecamos, todos vulneramos los mandamientos de Cristo y las leyes de la Santa iglesia, pero solo algunos se reconocen pecadores y se arrepienten de sus faltas.

Todos pecamos, todos vulneramos los mandamientos de Cristo y las leyes de la Santa iglesia, pero solo algunos se reconocen pecadores y se arrepienten de sus faltas; por su parte, los demás, en vez de imitar a los primeros, rechazan esas leyes y no desean someterse a ellas, argumentando que son anacrónicas, que ya no son necesarias, o que ahora somos más inteligentes que aquellos que establecieron los preceptos de la Iglesia, mismos que nuestro Señor Jesucristo instauró por medio de Sus apóstoles y prelados.

Estos son los dos caminos que se presentan ante nosotros: el del “buen ladrón” y el del otro bandido, quien, con el peso de la blasfemia, descendió al infierno.

(Traducido de: Sfântul Ioan MaximoviciPredici și îndrumări duhovnicești, Editura Sophia, București, 2001, p. 80)