Dos virtudes inseparables

 

El amor no se separa de la humildad. En el amor encuentras humildad, y en la humildad, amor.

Padre ¿cómo podré salvarme, si tengo tantas pasiones…?

—Con amor y humildad. Una vez estas dos virtudes crezcan en ti, la vanidad y la maldad quedarán como atrofiadas, y tus pasiones empezarán a morir. De esta manera, poco a poco, todos los vestigios del pecado se irán disipando en tu alma, en tanto que las demás virtudes empezarán a germinar solas. Pero, para eso, tendrás que dirigir todas tus fuerzas a obtener el amor y la humildad.

El verdadero amor se abraza con la humildad como si fueran dos hermanos gemelos que se aman mucho. El amor no se separa de la humildad. En el amor encuentras humildad, y en la humildad, amor.

(Traducido de: Cuviosul Paisie AghioritulCuvinte duhovnicești, Vol. V Patimi și virtuți, Editura Evanghelismos, București, 2007, p. 208)