El amor de Dios manifestado en Tres Personas

 

Recibimos el poder de amarnos no solamente el uno al otro, sino amar a todos los demás, porque cada uno puede llegar a ser un “tú” nuestro. Esto es el cristianismo, la religión del amor.

En el fundamento de la existencia no se halla una esencia inconsistente, sino un Dios del amor, un Dios en tres Personas, un Padre, un Hijo… ¿y quién ama más que un padre? ¿Quién corresponde más al amor de este que un hijo?  Este amor es eterno, y para que sea perfecto, el Padre quiere tener un tercero, para que se regocije junto con Él de Su Hijo, y para que el Hijo tenga a este tercero para alegrarse con Él de Su Padre. Estamos, así, ante el amor perfecto, el amor trino; de la señal y la fuerza de este amor somos bautizados nosotros. Recibimos el poder de amarnos recíprocamente, tal como lo hacen las Personas de la Santísima Trinidad. Recibimos el poder de amarnos no solamente el uno al otro, sino amar a todos los demás, porque cada uno puede llegar a ser un “tú” nuestro. Esto es el cristianismo, la religión del amor.

(Traducido de: Părintele Dumitru Stăniloae, Duhovnici români în dialog cu tinerii, Editura Bizantină, Bucureşti, 2006, pp. 14-15)