Palabras de espiritualidad

El amor que no es recíproco ayuda a la persona a ser más sensible frente a los demás

    • Foto: Silviu Cluci

      Foto: Silviu Cluci

Hablando con la verdad, yo creo que el amor no llega a ser mutuo precisamente cuando las dos personas no deben estar juntas. Por medio de todo lo que sucede, el Señor te demuestra, “No es tu hombre”, y tus padres, hermanos y amigos tratan de convecerte de lo mismo, aunque tú te empecines, “No necesito a nadie más que a él (ella)”.

Cuando ofreces tu corazón completamente y estás listo para darlo todo por la persona que amas, pero ésta te trata con indiferencia, sientes que una espada te atraviesa el corazón. Esta clase de situaciones alertan al hombre de muchas desviaciones que provienen de la forma en que ha vivido hasta ese momento, porque le ayudan a ver con otros ojos los principios con que se ha formado, a cambiar para bien, a hacerse más sensible frente a los demás, a madurar y a escapar de la timidez.(...)

Hablando con la verdad, yo creo que el amor no llega a ser mutuo precisamente cuando las dos personas no deben estar juntas. Por medio de todo lo que sucede, el Señor te demuestra, “No es tu hombre”, y tus padres, hermanos y amigos tratan de convecerte de lo mismo, aunque tú te empecines, “No necesito a nadie más que a él (ella)”.

La persona, entonces, reflexiona detenidamente y, haciendo un esfuerzo, sigue adelante con su vida, asimilando la lección aprendida, o simplemente se deja llevar por el curso de los hechos. “Esto que me sucedió me ha enseñado a apreciar en verdad el amor recíproco”, que se adquiere cuando la persona es capaz de valorar con devoción el corazón que le ofreció al otro (Julia Gaghinskaia).

(Traducido de: Dmitrii Semenik, Dragostea adevărată: taina dragostei înainte și după căsătorie, traducere din limba rusă de Adrian Tănăsescu-Vlas, Editura Sophia, București, 2012, p. 49)

 

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