El auténtico sentido de la caridad

 

‟Todavía sigo viendo la imagen de nuestro Señor sobre cada pobre. Por eso es que siento un profundo respeto, una gran reverencia, y doy lo que pueda, en la medida de mis posibilidades…”.

Hubo en Constantinopla un hombre muy piadoso, quien, al caminar por las calles de la ciudad, era seguido por una multitud de pobres y mendigos.

Y aunque él hacía el gesto de querer apartarlos con el brazo, a escondidas les llenaba de monedas las manos. Hacía esto para que nadie lo viera practicando la caridad.

Un día, uno de sus amigos le preguntó cómo había empezado a ayudar a los pobres.

Y él le respondió: «Cuando era pequeño, como de unos diez años, una vez entré a la iglesia a orar y me quedé escuchando la prédica del sacerdote: “El que da algo a su hermano pobre, está poniendo (lo que da) en las mismísimas manos de Cristo”. Al escuchar esas palabras, no creí que fuera cierto lo que decía aquel anciano sacerdote, y pensé: “Todo el tiempo me han dicho que Cristo está en los Cielos, a la diestra del Padre. Entonces ¿cómo es posible que se halle también en este mundo, como dice este padre, para recibir lo que damos a los pobres?”. Lleno de estos pensamientos, salí de la iglesia y me encaminé de vuelta a casa. En la calle me encontré con un hombre muy pobre, vestido únicamente con harapos, sobre cuya cabeza pude reconocer la imagen de nuestro Señor Jesucristo. En un momento dado, una persona se acercó al pobre y le dio una hogaza de pan. Y mientras aquella persona le tendía el pan al necesitado, también nuestro Señor extendió sus brazos para recibirlo, para después bendecir al desconocido benefactor. Sólo entonces entendí que, quien da algo al necesitado, a Cristo mismo se lo está dando. ¡Y todavía sigo viendo la imagen de nuestro Señor sobre cada pobre! Por eso es que siento un profundo respeto, una gran reverencia, y doy lo que pueda, en la medida de mis posibilidades».

(Traducido de: IPS Pimen, Arhiepiscop al Sucevei și RădăuțilorDin cuvintele duhovnicești ale Sfinților Părinți, Editura Arhiepiscopiei Sucevei si Radautilor, Suceava, 2003, pp. 20-21)